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lunes, 28 de febrero de 2011

Entrevista a Gina Banfi, antigua profesora de canto de Shakira

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Lo que más le llamó la atención de Shakira fue que, siendo niña, se expresaba en público con total naturalidad. "Tenía una desenvoltura increíble y mucha disciplina para ensayar", dice Gina Banfi de Abello. La mujer, que vive en Barranquilla, ha sido la profesora de canto de la artista colombiana, a fines de 1992, cuando Shakira tenía 15 años y se preparaba para competir en el Festival de Viña del Mar.

El teléfono suena en la casa de la familia Abello Banfi a la hora de la siesta. "A la orden, ¿como está?", pregunta Gina, con una voz dulce de una mujer mayor. "El hijo mío, Jaime, me dijo que ustedes me iban a llamar", agrega con el típico acento barranquillero, refiriéndose a Jaime Abello Banfi. En ese momento, comienza un diálogo en exclusiva con LA GACETA, en el que Gina cuenta cómo fue moldeándose el perfil de una joven que soñaba ser cantante y que le puso tanto empeño a su deseo que sólo faltó una vez a las clases de ensayo.

"Creo que ella se programó para ser lo que es hoy", afirma la profesora que le enseñó las técnicas de vocalización. Todavía conserva en su memoria cuando la cantante era adolescente y estudiaba en el Colegio de la Enseñanza, de Barranquilla. En ese momento no era Shakira, si no tan solo Isabel Mebarak Ripoll. En aquel tiempo, ingresó al coro de la escuela, pero el profesor la echó porque dijo que tenía "una voz de chivo".

Ahora, Gina relata esa anécdota riéndose, como quien cuenta una travesura. "Eso es verdad, pero que tal ese profesor -dice riéndose- qué se diría hoy en día, ese hombre".

-¿A tan corta edad se notaba el talento de Shakira?

-Desde pequeña era fuera de serie. Una cosa distinta. Y, de muy chiquita, bailaba ’la danza del vientre’. Ella tiene un talento superdotado, diría yo. Siempre ha tenido esa misma voz potente. Yo le enseñé unas técnicas de respiración y la preparé cuando fue a Viña del Mar y para mí fue un gusto. Ella desde pequeña se expresaba así como se expresa hoy en día. Era una cosa admirable para una niña tan joven.

-¿Cómo fue la preparación de una adolescente que buscaba el sueño de ser una estrella?

-Ella supo que yo daba clases y vino a mí. Su voz es la misma. Yo sólo le dí las técnicas. Le enseñé un poco de vocalización y esas cosas. Como una preparación para Viña del Mar.

-¿Usted supo desde el comienzo que Shakira podría triunfar en la música?

-En Telecaribe, el canal regional de televisión de la costa caribe, la entrevistaron y yo me quedé admirada de ver la forma en que ella se expresaba y, después, me preguntaron a mí, entonces dije que ella tenía que salir de Colombia para que a lo mejor pueda llegar a Estados Unidos, porque nadie es profeta en su tierra. La visualicé y dije esta niña tiene un talento natural... y cosa que me alegro muchísimo de verla triunfar. Es una satisfacción de uno como barranquillera, como colombiana, porque hoy es la artista a nivel latinoamericano que más se destaca. Y lo importante no es llegar, sino mantenerse y más a nivel mundial.

- En el inicio de su carrera ¿tenía disciplina?

-Si claro. De pronto, era disciplinada. Ensayaba varias veces por semana. La mamá Nidia Ripoll siempre al pie de ella acompañándola. Creo que Shakira, desde pequeña se programó para ser lo que es hoy, desde pequeña. Y la madre siempre ha estado al lado de su hija, porque ella era una niña. Me acuerdo que una vez no apareció en el estudio. Caramba me dejo enganchada, pensé... Le pregunté ¿qué pasó que no viniste, ni nada?... Ella había comprado un carro (un auto) con lo que le pagaron del primer disco, era un carro grandotote, esos que parecen como unos tanques largos, que eran más viejos que esa época, creo que de los años 70, y estoy hablando del año 92 o 93. No llegaba y era que el carro los dejó varados. Fue la única vez que faltó a clases. Un momentico, me espera un momentico...

Un recuerdo, un dato
Mientras esperamos que Gina retome la conversación, uno o dos minutos, se oyen voces del otro lado del teléfono. Parece estar dando algunas indicaciones a sus familiares... Algún lector se preguntará cómo llegamos a Gina. Ocurrió no hace mucho tiempo, en una conversación con Jaime Abello Banfi, director general de la Fundación Nuevo Periodismo Iberoamericano, que preside Gabriel García Márquez.

Jaime contó que Shakira había sido alumna de técnica vocal de su madre Gina. "La conocí desde niña", dijo en aquel momento. A partir de ese dato, buscamos hablar con la profesora que vive en Barranquilla. ¿Aló? A la orden -dice Gina, otra vez, al teléfono...

-¿Le daba clases a ella sola o en grupo?

-No. A ella sola. Íbamos al teatro para ensayar con una coreógrafa de aquí, de Barranquilla, porque quería practicarlo todo: como era el uso del micrófono, si se escuchaba o no se escuchaba, si miraba para otro lado y cómo manejar el micrófono de un lado y del otro, todo eso. La puesta en escena.

-¿Si se tiene talento eso se descubre de chico?

-Tuve un alumno que me dio pena porque no funcionaba. Un día vinieron otros alumnos de los que habían sido muy sobresalientes y yo visualicé que tenían talento, entonces él me pregunta ¿y a mí me ha visualizado? Entonces le digo no, que pena. Bueno yo creo que se arrepintió de haber preguntado, pero qué vamos a hacer. Es que tengo como un ojo clínico como diríamos aquí. De ver una persona y decir si esta sirve o no para el canto. Con el talento se nace. O sea que la técnica ayuda a la persona, pero el que no tiene talento, aunque tenga la mejor técnica del mundo pues no se da.

-Pero al talento hay que sumarle el esfuerzo...

-Claro, claro. Hay otros que por demasiado talento no hacen el esfuerzo y ahí está lo grave. En el caso de Shakira ella es una niña disciplinada que trabaja fuerte. Nicolás Tovar, que trabajó con ella en mi estudio y que luego fueron a Emilio Estefan me decía que, cuando llegaba ella, los músicos se ponían enteros, porque sabían que ella era estricta y que la cosa tenía que ser superbien. Ella ahora tiene su propio estudio en las Bahamas.

-¿Todavía tiene contacto con ella, pueden hablar por teléfono?

-Bueno... hace ratico que no. Veo de vez en cuando a los papás, pero ella está en otra esfera, en otra onda -dice riéndose-. Los papás viven aquí, un poco, en Barranquilla y otro tiempo en Miami. Están en distintas partes. Pienso que si estás bien acompañado de gente que te ayuda y estás seguro de lo que estás haciendo se logra; claro que debe ser una vida bien difícil, de mucho trabajo, porque no cualquiera se somete a eso. Se necesita una vocación tremenda.

- Y hay sacrificios, también...

-Uuuuhh el sacrificio es lo primero. Hay una chica que yo la visualizo y la compararía con Shakira, pero no tiene esa enjundia, esas ganas, es como más tranquila, más cómoda y para estar en eso hay que sacrificarse mucho. Los grandes artistas no han sido cómodos. Han tenido una vida de mucho trabajo. Shakira no fue una excepción, por eso cumplió su sueño.

-Usted sigue enseñando en las clases de canto?

Sí claro. Lo hago en forma individual; no en grupo. Sólo a los que son muy talentosos, porque sino ellos pierden el tiempo y yo pierdo el dinero. Actualmente, tengo seis alumnos de canto.

-¿Cuál es el consejo que puede darle a los jóvenes que quieren iniciarse en el canto con la idea de hacer algo que trascienda las fronteras?

Primero que todo, que tengas ganas de hacerlo y que sean constantes, porque esto necesita de mucho ejercicio de respiración. Muchos creen que, al principio, van a venir a cantar, pero no es así. Hay que ver cómo se saca la voz y después comienza la etapa del canto. Pero insisto, lo más importante es que tengan constancia y que de verdad sientan que esa es su vocación.